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La refugiada Anuarite Manyoha, de la República Democrática del Congo, prepara un plato en su casa en la capital canadiense, Ottawa. © ACNUR/Blair Gable

"Sabores de hogar", un libro de cocina para las fiestas hecho por refugiados

En “Sabores de Hogar: Recetas de la comunidad refugiada”, personas de todo el mundo que ahora viven en Canadá comparten sus historias y recetas favoritas.
Por: Hannah Scott en Toronto para ACNUR
Foto: © ACNUR/Blair Gable
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Cuando Anuarite Manyoha, una refugiada de la República Democrática del Congo (RDC), aterrizó en Canadá a mediados del invierno de 2014, hubo muchas cosas a las que tuvo que acostumbrarse en su nuevo hogar: negocios de comida desconocidos, el frío... y la comida.

“¡Todo tenía azucar!”, recuerda Anuarite, que ahora vive en Ottawa y trabaja en un hogar de cuidados residencial. Anuarite, de 22 años, es una de los 14 refugiados que contribuyeron con sus recetas favoritas y sus historias personales al libro digital y gratuito “Sabores de Hogar: Recetas de la Comunidad Refugiada”. La colección conmemora el 70 aniversario de ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, y contiene más de 100 páginas de recetas, fotografías e historias que celebran la perseverancia, la resiliencia y la tradición.



Por cada copia descargada, un donante anónimo se ha comprometido a hacer una donación al ACNUR para ayudar a poner fin a la inseguridad alimentaria de las comunidades de refugiados en todo el mundo.

En la RDC, el padre de Anuarite era parte de un grupo que rescataba a niños soldados. Cuando los rebeldes descubrieron lo que estaba haciendo, tuvo que esconderse. Los rebeldes persiguieron a la madre de Anuarite y le dispararon en la mano y la mandíbula. La madre de Anuarite sobrevivió y la familia huyó a Uganda, donde permanecieron durante cinco años antes de solicitar el estatuto de refugiado en Canadá. La comida siempre unió a su familia, incluso en tiempos difíciles, expresó la joven.



Entre las recetas que aportó, la favorita de Anuarite es la sopa Pondu. La sopa congoleña, con su mezcla única de verduras, especias y pescado, trae recuerdos de alegres comidas familiares. “Saldrá un plato de sopa para cuatro personas. Sólo hay que ponerla en el centro y servirse”, dijo.



Cuando miro las fotos de los días malos... mi madre era... tan flaca como mi meñique”, dijo Faisal.


Canadá, uno de los países líderes en el mundo en cuanto a reasentamiento de refugiados, ha acogido a más de un millón de refugiados desde 1980. La Oficina de ACNUR en Canadá lanzó el programa “Sabores de hogar” para reunir a personas refugiadas que tienen en común tanto haber hecho de Canadá su hogar, como su amor a la cocina tradicional, ya sea la de sus países de origen o de los lugares en que vivieron durante su desplazamiento. Por cada copia descargada, un donante anónimo se ha comprometido a hacer una donación al ACNUR para ayudar a poner fin a la inseguridad alimentaria de las comunidades de refugiados en todo el mundo.


Faisal Mohammed, de 24 años, conoce las consecuencias del hambre. Él y su familia son rohingya, una minoría musulmana apátrida de Myanmar que ha sufrido persecución y violencia brutal. Desde el decenio de 1990, cientos de miles de rohingya se han visto obligados a huir de Myanmar. Los padres de Faisal perdieron cinco hijos por enfermedades o hambre antes de huir a Bangladesh, cuando la madre de Faisal estaba embarazada de él. “Cuando miro las fotos de los días malos... mi madre era... tan flaca como mi meñique”, dijo Faisal.


Fue en los puestos de comida de un campamento de refugiados en Bangladesh donde Faisal se enamoró por primera vez de la comida, concretamente del Duú Fiça, un plato hecho de harina de coco y arroz. Recuerda el delicioso sabor y la agradable textura del bocadillo. “Toda la comunidad olía rico”, dijo. “¡Con solo pasar te sentías lleno!”, agregó.


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Para Tareq Hadhad, el sabor del chocolate significa hogar. Su familia huyó de la guerra civil de Siria después de que su fábrica de chocolate fuera bombardeada y finalmente recibió el patrocinio de una familia canadiense. Cuando Tareq y su familia llegaron a Canadá, pocos días antes de Navidad, disfrutaron reunirse en la cocina para probar sus recetas de chocolate. Tareq comenzó su negocio, Peace by Chocolate, un año después, en 2016. Para “Sabores de Hogar”, Tareq contribuyó con dos recetas de postres. Una de ellas, el chocolate con leche y avellanas “Peace by chocolate”, se sirve en un wrap de tortilla, con bizcocho, chocolate y fresas.

“Sabores de hogar” incluye recetas de Asia y el Pacífico, América del Sur y Central, Europa, África, Oriente Medio y el Norte de África. Podés descargarlo visitando http://www.unhcr.ca/cookbook.


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Fuente: ACNUR

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