DAMASCO – Un mes después del recrudecimiento de las hostilidades en la región, y en particular en el Líbano, Siria ha registrado un fuerte aumento de las personas que cruzan su frontera desde el país vecino. Entre el 2 y el 27 de marzo, más de 200.000 personas han entrado en territorio sirio por los tres pasos fronterizos oficiales, según datos de las autoridades sirias.
La gran mayoría —cerca de 180.000— son ciudadanos sirios, incluidos refugiados que habían huido en el pasado de la guerra en Siria para buscar seguridad en el Líbano y que ahora se ven obligados a desplazarse de nuevo, así como sirios que desde hace tiempo contemplaban regresar al país. A ellos se suman más de 28.000 libaneses que también han cruzado la frontera, en su mayoría huyendo de los intensos bombardeos israelíes. Llegan exhaustos, profundamente traumatizados y con muy pocas pertenencias.
Los cruces más concurridos han sido los de Masnaa–Ydeidet Yabous y Al Qaa–Youssieh, que operan las 24 horas del día. El paso de Arida reabrió el pasado 7 de marzo, aunque sigue limitado al tránsito peatonal debido a los daños en el puente. A comienzos de mes se registró el mayor pico de llegadas, sobre todo de familias procedentes de los suburbios del sur de Beirut y del sur del Líbano.
Alrededor de la mitad de los sirios entrevistados aseguran que tienen intención de quedarse de forma permanente en el país, pese a la escasez de servicios y a la difícil situación económica; otros planean una estancia temporal. La mayoría regresa para reunirse con familiares o trasladarse a viviendas alquiladas, mientras que un número menor de ciudadanos libaneses y palestinos sirios también ha cruzado la frontera como parte de familias mixtas. Coincidiendo con la festividad del Eid, se ha registrado también un aumento de hombres sirios que cruzan para visitar a sus familias o reunirse con parientes que habían regresado con anterioridad.
Las necesidades más urgentes de quienes llegan desde el Líbano incluyen alimentos, alojamiento, atención sanitaria, medios de vida y asistencia para la obtención de documentación civil. En estrecha colaboración con las autoridades sirias, ACNUR ha reforzado de forma rápida su presencia en los pasos fronterizos para garantizar servicios de protección y asistencia inmediata. Sus equipos trabajan sobre el terreno junto a otras agencias de la ONU, organizaciones no gubernamentales y voluntarios comunitarios, y se apoyan en una red activa de centros comunitarios para atender a las familias recién llegadas y responder a las necesidades más apremiantes en las zonas que están recibiendo un mayor número de retornados, como Alepo, Raqqa, Damasco rural, Idlib, Deir ez‑Zor, Daraa y Homs.
Hasta ahora, ACNUR ha proporcionado asistencia legal a cientos de familias que necesitaban documentos civiles, como certificados de nacimiento o matrimonio; ha distribuido agua a unas 30.000 personas en tránsito; ha entregado artículos de primera necesidad —mantas, lonas de plástico, paquetes de higiene personal básica y material para la infancia—, y ha organizado el transporte de más de 3.500 personas hasta sus destinos finales. Además, trabaja con otras organizaciones en la mejora de infraestructuras, incluida la instalación de iluminación solar, para reforzar la seguridad en los pasos fronterizos.
Más allá de las zonas fronterizas, los centros comunitarios siguen siendo el eje central de la respuesta humanitaria. En ellos se evalúan las necesidades, se registran las familias para acceder a los servicios disponibles y se ofrece primeros auxilios psicológicos, apoyo en salud mental y derivaciones a servicios legales, médicos, educativos y de protección infantil. Gracias a esta labor, más de 20.000 personas retornadas han recibido ya apoyo en distintas gobernaciones del país.
Muchas de las familias que regresan describen una mezcla de dificultades e incertidumbre. Como relataba hace unos días un padre sirio que huyó del Líbano tras intensos bombardeos, su familia ha vuelto a Siria —su país— después de haber sufrido enormemente y ahora solo espera que la situación aquí sea mejor. Debemos permanecer a su lado para apoyar su retorno y su reintegración, como hemos hecho con más de tres millones de sirios —refugiados y desplazados internos— que han regresado voluntariamente al país desde diciembre de 2024.
ACNUR continuará reforzando la asistencia y la protección a medida que aumenten las necesidades, en estrecha coordinación con las autoridades y los socios humanitarios. Sin embargo, la operación de ACNUR en Siria solo cuenta actualmente con menos del 30 % de la financiación necesaria frente a unos requerimientos de casi 324 millones de dólares para 2026, por lo que la Agencia ha lanzado un llamamiento urgente a la comunidad internacional para aumentar su apoyo.

