Educación
La educación abre caminos hacia un futuro mejor
Casi 4 de cada 10 personas desplazadas por la fuerza en el mundo son niños y niñas. Para millones de ellos, huir también significa dejar atrás su escuela, sus docentes y sus compañeros.
Volver a estudiar les permite recuperar la seguridad, la confianza y la posibilidad de construir un nuevo futuro. Sin embargo, el 46% de la niñez refugiada en edad escolar no asiste a clases.
En ACNUR trabajamos para que niñas, niños y jóvenes puedan acceder a una educación segura, inclusiva y de calidad, sin importar dónde se encuentren.
12,4 millones
de niñas, niños y jóvenes refugiados están en edad escolar.
67% de la niñez refugiada
accede a educación primaria
Solo 37%
accede a la educación secundaria.
La educación salva futuros
Para una niña o un niño que tuvo que huir, la escuela es mucho más que un lugar donde aprender. Es un espacio seguro, una rutina que devuelve estabilidad y una oportunidad para recuperar vínculos, confianza y esperanza después de atravesar la violencia y el desplazamiento.
Además, permanecer en la escuela ayuda a reducir riesgos como el trabajo infantil, la explotación, el matrimonio forzado y el reclutamiento por grupos armados. Cada clase, cada docente y cada oportunidad de seguir estudiando puede abrir el camino hacia una vida más segura, autónoma y con mayores posibilidades.
Cómo trabaja ACNUR
ACNUR trabaja junto a gobiernos, escuelas, comunidades y organizaciones aliadas para que niñas, niños y jóvenes refugiados puedan incorporarse y permanecer en los sistemas educativos de los países que los reciben.
Para lograrlo, ayuda a superar barreras como la falta de documentación, las diferencias de idioma, los costos escolares, la falta de vacantes y la discriminación. También contribuye a mejorar aulas y espacios de aprendizaje, capacitar docentes, entregar materiales escolares y facilitar el acceso a becas, tecnología y programas de educación a distancia.
El acompañamiento abarca todas las etapas: desde la primera infancia y la escuela primaria hasta la educación secundaria, técnica y universitaria. Porque acceder a la educación no solo permite continuar aprendiendo: también ayuda a niñas, niños y jóvenes a recuperar estabilidad, desarrollar sus capacidades y construir un futuro con mayor autonomía.
Estudiar es el sueño de miles de niñas y niños refugiados. Vos podés hacerlo posible.
Con tu donación, ACNUR puede brindar materiales, mejorar espacios educativos y ayudar a que más estudiantes continúen aprendiendo.
“La educación es una herramienta que podemos usar para eliminar el trauma. Mediante la interacción con otros niños que también han pasado por situaciones terribles, encuentran una manera de olvidar por lo que han pasado”
Julien Ateme, trabajadora de ACNUR en Uganda

