Este mes se cumplen 10 años desde que Cate Blanchett fue nombrada Embajadora de Buena Voluntad de ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, durante los cuales ha sido una defensora incansable para millones de refugiados y otras personas desplazadas por los conflictos y las persecuciones, ayudando a dar a conocer sus historias a las audiencias globales.
Durante esta década de trabajo con ACNUR, la actriz y productora ganadora de dos premios Óscar se ha reunido con personas refugiadas y desplazadas en Jordania, Bangladesh, el Líbano, Níger, Sudán del Sur y Brasil. Sus experiencias al huir de la guerra, la violencia y las catástrofes climáticas, así como su determinación para reconstruir sus vidas y retornar a sus hogares, siguen inspirando y motivando su labor de abogacía.
“Conocer a personas refugiadas de todo el mundo y que me confíen sus historias personales de pérdida, esperanza, supervivencia y éxito es un enorme privilegio, y lo más destacado de mi trabajo con ACNUR”, afirmó Blanchett. “Mi compromiso con ellos es hoy el mismo que hace una década: hacer todo lo que pueda para garantizar que sus historias sean escuchadas, de modo que nadie pueda decir: ‘no lo sabíamos’”.
Blanchett utiliza su visibilidad global para llamar la atención sobre la situación de las personas refugiadas y abogar por su apoyo, ya sea en entrevistas con los medios de comunicación, a través de la iniciativa Blue Ribbon en las principales ceremonias de entrega de premios, o el año pasado, cuando regaló al papa León una pulsera de Made51 elaborada por artesanas refugiadas.
Gran parte de su trabajo se desarrolla necesariamente entre bastidores, donde ha ayudado a recaudar importantes fondos a través de reuniones privadas con líderes políticos, directores ejecutivos de empresas y filántropos, basándose en sus visitas en el terreno y su profundo conocimiento de estas temáticas.
Pero Blanchett también ha realizado numerosas intervenciones de gran repercusión en nombre de las personas refugiadas y de ACNUR. En 2018, se dirigió al Consejo de Seguridad de la ONU en Nueva York tras reunirse con refugiados rohingyas en Bangladesh, y en 2023 pronunció un discurso ante el Parlamento Europeo en el que abogó por políticas de asilo humanas. Más tarde ese mismo año, inauguró el segundo Foro Mundial sobre los Refugiados en Ginebra.
Fue allí, junto a otros colaboradores de ACNUR como Ke Huy Quan, Echo Quan, Ayman Tamer, Koji Yanai e Isaac Kwaku Fokuo, donde Blanchett desarrolló la idea del Displacement Film Fund (DFF) para ayudar a poner de relieve la temática del desplazamiento forzado en la industria del cine.

Cate Blanchett se dirige al Consejo de Seguridad de la ONU en Nueva York para hablar de la crisis de los rohingyas en agosto de 2018.
© ACNUR/Andrew Kelly
El galardonado DFF defiende y apoya el trabajo de cineastas desplazados y otras personas que cuentan historias originales sobre el desplazamiento, y anunciará su próxima promoción de beneficiarios de becas en el Festival de Cine de Cannes a finales de este mes.
Tras una década como Embajadora de Buena Voluntad, Blanchett sigue siendo una de las defensoras más apasionadas, visibles y comprometidas de las personas desplazadas por la fuerza en todo el mundo, asegurándose de que las autoridades, los donantes y el público de todo el mundo sigan interesándose por las necesidades urgentes de las personas refugiadas.

