Mar 11

ACNUR: casi 700.000 desplazados en una semana en el Líbano mientras se agrava la crisis

Resumen de las declaraciones de Karolina Lindholm Billing, representante de ACNUR en el Líbano, durante la rueda de prensa celebrada hoy en el Palacio de las Naciones, en Ginebra.

BEIRUT – Ha pasado poco más de una semana desde que comenzó la nueva escalada del conflicto, el 2 de marzo, cuando las órdenes de evacuación israelíes dirigidas a los residentes de más de 53 localidades y zonas densamente pobladas del Líbano, junto con la intensificación de los ataques aéreos, obligaron a miles de familias a huir en cuestión de minutos. Las vidas de millones de personas han quedado trastocadas a una escala sin precedentes.

Según las autoridades libanesas, más de 667.000 personas se han registrado hasta ahora en la plataforma gubernamental para desplazados —más de 100.000 solo en el último día— y la cifra continúa aumentando.

Alrededor de 120.000 desplazados se encuentran actualmente en centros colectivos habilitados por el Gobierno, mientras que muchos otros se alojan con familiares o amigos, o siguen buscando un lugar donde quedarse. Numerosas familias —muchas de ellas ya desplazadas durante las hostilidades de 2024— huyeron precipitadamente con apenas lo imprescindible, buscando refugio en Beirut, en el Monte Líbano, en distritos del norte y en distintas zonas del valle de la Bekaa.

Durante una visita ayer a un refugio en Beirut conocí a una mujer de más de 90 años que perdió a 11 miembros de su familia durante los ataques de 2024. Ahora ha vuelto a ser desplazada y vive en la misma escuela convertida en albergue que la acogió entonces. Historias como la suya reflejan el miedo, la incertidumbre y el trauma repetido al que se enfrentan muchas familias.

También se están registrando desplazamientos hacia Siria. Según las autoridades sirias, más de 78.000 personas han cruzado la frontera desde el Líbano tras el comienzo de la escalada, entre ellas más de 7.700 ciudadanos libaneses. Entre quienes llegan hay refugiados sirios que tenían previsto regresar a su país en los próximos meses y otros que han optado por volver de inmediato ante el deterioro de la situación. Los equipos de ACNUR están presentes en los pasos fronterizos del lado sirio, junto con autoridades y organizaciones asociadas, para proporcionar a los recién llegados artículos de primera necesidad.

Es importante recordar que el Líbano ya acoge a una de las mayores poblaciones refugiadas per cápita del mundo. Muchas de las personas refugiadas también se están viendo afectadas por este nuevo desplazamiento, lo que añade presión a un país que atraviesa múltiples crisis.

Desde el primer día, ACNUR ha estado apoyando al Gobierno y a las autoridades libanesas en la respuesta a la emergencia. Hasta ahora, la organización ha distribuido cerca de 168.000 artículos de emergencia a más de 63.000 personas desplazadas en más de 270 refugios colectivos habilitados por el Gobierno. Entre ellos hay colchones, mantas, esterillas, sacos de dormir, lámparas solares y bidones, que ayudan a cubrir las necesidades más urgentes de las familias desplazadas.

Para garantizar que esta ayuda esencial llegue al mayor número posible de personas en el menor tiempo, ACNUR está enviando suministros desde sus almacenes a los centros colectivos por distintas vías: a través de ONG nacionales e internacionales, autoridades municipales y socios como la Cruz Roja Libanesa. Este sistema permite una respuesta rápida y coordinada, incluso en zonas de difícil acceso donde aún permanecen algunas familias.

Durante la última semana he podido comprobar personalmente cómo esta situación tan volátil y los desplazamientos masivos están generando miedo y un profundo trauma emocional. Niños, niñas, adultos y muchas personas mayores se encuentran en estado de conmoción. A través de sus centros comunitarios, voluntarios y socios de protección, ACNUR presta apoyo psicosocial, identifica a personas en situación de especial vulnerabilidad, reúne a menores separados de sus familias y asiste a personas con discapacidad.

Al ritmo actual de desplazamientos, trabajamos contrarreloj para reponer nuestras reservas nacionales de artículos esenciales como colchones y mantas. Sin embargo, la operación de ACNUR en el Líbano solo cuenta con un 14% de financiación. Una solidaridad internacional rápida y sostenida es crucial para poder seguir apoyando al Gobierno y a las autoridades libanesas en la respuesta a las necesidades de las cientos de miles de personas desplazadas en apenas una semana, así como de quienes siguen atrapados en zonas peligrosas o huyendo de sus hogares.

Muchas de las personas desplazadas han perdido también a familiares, sus hogares, sus aldeas arrasadas y sus medios de vida. Cada día que continúa este conflicto aumenta el sufrimiento de cientos de miles de civiles y desestabiliza aún más al país y a toda la región.

Los civiles deben ser protegidos en todo momento, y es imprescindible garantizar un acceso humanitario seguro y sin trabas para que la ayuda llegue a quienes más la necesitan.