Mar 03
Retornados afganos cruzan por el paso fronterizo de Torkham, desde Pakistán, en septiembre de 2025, como parte de la oleada de retornos de refugiados desde Pakistán e Irán, que tiene lugar desde 2023. © ACNUR/Oxygen Empire Media Production

ACNUR se moviliza en la región ante la escalada de la crisis en Oriente Medio

El siguiente contenido corresponde a las declaraciones formuladas hoy por un portavoz de ACNUR en una rueda de prensa en el Palacio de las Naciones, en Ginebra.

GINEBRA – El personal de ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, está activando dispositivos de emergencia desde Irán y Afganistán hasta el Líbano y Siria para asistir a las personas obligadas a huir de sus hogares a medida que la crisis regional se va agravando.

Muchos de los países afectados ya acogen a millones de refugiados y desplazados internos. Con su amplia presencia sobre el terreno, ACNUR asegura estar preparada para desempeñar un papel central en la respuesta humanitaria.

ACNUR sigue de cerca la situación dentro de Irán, donde opera desde 1984 y es la mayor agencia de la ONU, con oficinas en Teherán y otros cinco puntos del país. Por ahora, no podemos confirmar cuántas personas se están desplazando internamente. No obstante, el escenario es cambiante, y la agencia está lista para actuar si los gobiernos así lo solicitan.

Irán acoge actualmente a 1,65 millones de refugiados y personas que necesitan protección internacional. Pese a los desafíos logísticos, ACNUR ofreciendo asistencia y apoyo: los centros de recepción de refugiados y líneas telefónicas de ayuda se mantienen activas, proporcionando información y atención. ACNUR continúa respaldando servicios esenciales como sanidad, educación y protección social. Todo el personal presente en el país se encuentra localizado.

Incluso antes de esta nueva escalada, los refugiados en Irán sufrían ya las consecuencias de una situación económica extremadamente deteriorada. La elevada inflación y el aumento del coste de la vida habían debilitado unos ingresos ya precarios, mientras que el acceso limitado al empleo mantenía a muchas familias al borde de la subsistencia. Además, los controles migratorios más estrictos y las deportaciones incrementaron la sensación de inseguridad, obligando a algunos afganos a regresar en condiciones muy difíciles.

ACNUR está reforzando su preparación en los principales puntos fronterizos iraníes y pide a todos los países que mantengan abiertas sus fronteras a quienes huyen de los ataques, advirtiendo de que las devoluciones forzosas constituirían un acto de refoulement.

En los últimos días, varios medios han informado de movimientos en la frontera entre Türkiye e Irán. El lunes, los cruces se mantenían dentro de la normalidad. La situación también permanece estable en el paso de Islam Qala, entre Afganistán e Irán, y los movimientos en la frontera armenia han sido limitados.

ACNUR expresa asimismo su preocupación por la situación dentro de Afganistán, donde la protección de civiles, incluidos refugiados y retornados, debe seguir siendo prioritaria. Desde octubre de 2023, unos 5,4 millones de afganos han regresado desde Irán y Pakistán, muchos de ellos contra su voluntad. En lo que va de 2026, más de 232.500 personas han vuelto al país (146.206 desde Pakistán y 86.253 desde Irán).

Los retornos masivos y precipitados incrementan notablemente las necesidades de protección y amenazan con desestabilizar aún más Afganistán y la región, favoreciendo incluso nuevos desplazamientos.

Los recientes enfrentamientos entre Afganistán y Pakistán han provocado además nuevos desplazamientos en las provincias de Kunar y Nangarhar, zonas ya castigadas por el terremoto del año pasado y que acogen a un número elevado de retornados.

Aunque ACNUR y sus socios humanitarios están preparados para atender un incremento de llegadas, los recursos disponibles están seriamente comprometidos tras los grandes retornos recientes y los recortes de financiación. Para 2026, ACNUR necesita 454,2 millones de dólares para proteger y asistir a las personas desplazadas en Afganistán, Irán, Pakistán y Asia Central, pero hasta finales de febrero solo había recibido el 15% del total.

En el interior de Afganistán, tanto el centro de tránsito de Omari, cerca del paso de Torkham, como el centro de recepción de Takhtapul, cerca del paso de Spin Boldak, han sufrido impactos por ataques. Actualmente, el cruce de Torkham permanece cerrado, mientras que Spin Boldak sigue abierto para el regreso de afganos.

Las líneas de atención telefónica de ACNUR en Pakistán y Afganistán siguen operativas, ofreciendo asesoramiento e información a refugiados y a otras personas que necesitan protección internacional.

En toda la región, ACNUR dispone de suministros de emergencia listos para ser desplegados con rapidez desde sus reservas a nivel regional y nacional, incluidos los almacenados en Termez (Uzbekistán), un punto estratégicamente situado cerca de Irán. Entre el material disponible figuran tiendas de campaña familiares, mantas, esterillas, utensilios de cocina, cubos, bidones y lámparas solares.

Si fuera necesaria una respuesta más amplia, la ayuda económica de emergencia sería la principal forma de asistencia en muchos países de la región. Los sistemas y mecanismos para ampliarla con rapidez ya están operativos en Afganistán, Irán, Irak, Turquía y Pakistán, entre otros. ACNUR mantiene además un equipo de respuesta de emergencia preparado para activarse cuando sea necesario.

La situación también se complica en el Líbano, donde ACNUR registra un fuerte aumento de los desplazamientos en el sur, el valle de la Bekaa y los suburbios del sur de Beirut, tras las órdenes de evacuación emitidas por Israel a los residentes de más de 53 localidades en medio de intensos bombardeos en el país.

El lunes, alrededor de 30.000 personas se encontraban refugiadas en centros colectivos habilitados por el Gobierno. Muchas otras pasaron la noche en sus vehículos, en los márgenes de la carretera o atrapadas en atascos mientras abandonaban el sur del Líbano.

ACNUR muestra su preocupación por la escalada de tensión en la frontera entre Líbano e Israel y reclama la protección de la población civil, mientras sigue de cerca la situación y coordina la respuesta con las autoridades y organizaciones asociadas. Sus equipos están distribuyendo artículos básicos de ayuda a las familias desplazadas que llegan a los albergues habilitados por el Gobierno en distintos puntos del Líbano.

Al mismo tiempo, se han intensificado los cruces hacia Siria desde el Líbano. Las autoridades sirias informaron el lunes del ingreso de unas 11.000 personas, una cifra superior al promedio diario. Equipos de ACNUR están presentes en los pasos fronterizos y cuentan con suministros preposicionados para hacer frente a una posible llegada masiva.

En Irak, la agencia mantiene la vigilancia en coordinación con las autoridades fronterizas, sin cambios significativos por el momento, pero lista para asistir tanto a nacionales iraníes como a refugiados afganos.

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