Ago 28
Edificios en ruinas tras un ataque con misiles rusos contra la ciudad de Dnipro en diciembre de 2024. © ACNUR/Chadi Ouanes

Ataques en Ucrania siguen causando desplazamientos forzados

Las necesidades humanitarias se incrementan a medida que más personas son evacuadas o huyen de los implacables ataques rusos en las regiones fronterizas. Apoyarlas sigue siendo una prioridad fundamental para ACNUR y sus ONG locales socias.

A pesar de tener dos hijos pequeños y estar embarazada de su tercer hijo, Viktoriia, de 20 años, dudó en tomar la difícil decisión de huir de las hostilidades y abandonar su hogar en la región de Dnipropetrovsk, al este de Ucrania. No dejaba de posponer el momento.

“Pero entonces comenzó un fuerte ataque con unas 20 potentes explosiones cerca. Fue entonces cuando me di cuenta de que era mejor irnos inmediatamente. Mi hijo estaba angustiado. Se sobresaltaba con cada ruido fuerte, incluso cuando algo caía en la cocina. Así de grave era la situación”, recuerda Viktoriia, cuyo esposo forma parte del ejército.

Viktoriia y sus hijos se encuentran entre las decenas de miles de personas ucranianas que han sido desplazadas en los últimos meses a causa de los continuos ataques de Rusia a lo largo de los más de 1.000 kilómetros de primera línea que se extienden de norte a sur de Ucrania, atravesando la parte oriental del país.

Viktoriia, de 20 años y madre de dos hijos y en espera de un tercero, fue evacuada con sus hijos en marzo de su pueblo en la región de Dnipropetrovsk debido a la intensificación de los ataques aéreos.© ACNUR/Chadi Ouanes

Viktoriia, de 20 años y madre de dos hijos y en espera de un tercero, fue evacuada con sus hijos en marzo de su pueblo en la región de Dnipropetrovsk debido a la intensificación de los ataques aéreos.
© ACNUR/Chadi Ouanes

Desde mayo de 2024, cuando la Federación Rusa lanzó una nueva ofensiva terrestre en la región de Járkov, las autoridades ucranianas han anunciado oleadas de evacuaciones obligatorias en varias regiones, la más reciente en Dnipropetrovsk, donde la primera línea de combate se encuentra ahora a solo unos kilómetros de distancia. Tan solo en este año, se estima que más de 188.000 personas han huido a zonas más seguras, sumándose a los millones que ya se encontraban desplazadas dentro de Ucrania desde la invasión a gran escala en 2022 y el inicio de la guerra en el este en 2014.

Algunas personas han sido evacuadas a través de medios de transporte organizados por el Gobierno o con la ayuda de ONG y voluntarios, mientras que otras han huido por su cuenta. Desde enero de 2025, se estima que 24.000 personas evacuadas han pasado por seis centros de tránsito que actualmente funcionan en cuatro regiones con el apoyo de las autoridades locales y organizaciones humanitarias, entre ellas ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, y sus ONG socias de Ucrania. Las personas reciben asistencia inmediata, que incluye alojamiento temporal, apoyo psicosocial y jurídico, e información sobre sus opciones para un alojamiento más sostenible.

Muchas personas prefieren permanecer lo más cerca posible de sus hogares. Más de la mitad de quienes se desplazaron de manera interna en el último año han permanecido en la misma región, de acuerdo con cifras recientes de la OIM.

Este fue también el caso de Viktoriia, quien buscó refugio en la ciudad de Dnipro, el centro administrativo de la región, ya que “está más cerca de casa”. La familia fue acogida inicialmente en un albergue para personas desplazadas, donde se les proporcionaron algunos artículos esenciales tras huir, como muchas de las personas evacuadas, con pocas pertenencias. Ahí, Viktoriia también se puso en contacto con Proliska, socio de ACNUR, que la derivó a servicios esenciales de atención de maternidad y la apoyó a solicitar prestaciones sociales estatales para poder mantener a sus hijos.

Ahora, alojada en un pequeño apartamento alquilado, Viktoriia sigue enfrentándose a dificultades y retos que van más allá de las amenazas físicas de la guerra. Carece de artículos básicos como un refrigerador y, con el escaso dinero del que dispone, le resulta difícil llegar a fin de mes. Sin embargo, está decidida a mantenerse fuerte, sobre todo por sus hijos.

Viktoriia empuja a su hijo de 4 años y a su hija de 2 en los columpios de un parque local en Dnipro, donde viven actualmente.© ACNUR/Chadi Ouanes

Viktoriia empuja a su hijo de 4 años y a su hija de 2 en los columpios de un parque local en Dnipro, donde viven actualmente.
© ACNUR/Chadi Ouanes

“Si estuviera constantemente afligida y llorando, ¿qué les pasaría a ellos? Lo sienten todo. Y mi bebé, que aún no ha nacido, también siente mis emociones”, explicó Viktoriia. “Por supuesto, a veces es tan duro que solo quiero rendirme. Pero entonces, ¿qué pasaría con mis hijos?”.

Uno de los principales retos a los que se enfrentan las personas desplazadas es encontrar una vivienda asequible y adecuada. Además, las personas con vulnerabilidades específicas, como las personas mayores y las personas con movilidad reducida o discapacidad, algunas de las cuales viven actualmente en instituciones, necesitan apoyo especializado para garantizar su evacuación e identificar las instalaciones que pueden proporcionarles alojamiento con la atención necesaria.

Muchas de las personas que huyeron de sus hogares siguen viviendo con el ruido constante de los drones, las explosiones y los bombardeos. Con los implacables ataques aéreos a gran escala contra los centros urbanos, que se han intensificado en los últimos meses, las personas desplazadas siguen corriendo el riesgo de sufrir ataques en los lugares donde se han resguardado, lo que las mantiene en un estado de estrés y dificultades prolongadas.

Esta era la realidad de Nadiia, de 37 años, y sus dos hijas. En 2022, la familia huyó de su pueblo natal, cercano a la primera línea en la región de Zaporizhzhia, al sureste de Ucrania, para buscar protección en la ciudad de Zaporizhzhia. Este año, la ciudad sufrió algunos de los ataques más importantes desde el inicio de la invasión a gran escala. En mayo de 2025, justo cuando se preparaban para acostarse, Nadiia y sus hijas se vieron una vez más en medio de las hostilidades, ya que su barrio fue objeto de otro ataque aéreo.

El apartamento en Zaporizhzhia donde Nadiia y sus dos hijas han vivido desde que huyeron de su propio pueblo en 2022 resultó dañado en un ataque aéreo en mayo.© ACNUR/Chadi Ouanes

El apartamento en Zaporizhzhia donde Nadiia y sus dos hijas han vivido desde que huyeron de su propio pueblo en 2022 resultó dañado en un ataque aéreo en mayo.
© ACNUR/Chadi Ouanes

“Al principio, pensé que los drones que zumbaban simplemente pasarían de largo. Entonces se produjo la primera explosión”, recuerda Nadiia.

No había tiempo para llegar al albergue más cercano, así que Nadiia abrazó a sus hijas mientras se resguardaban en el pasillo, el lugar más seguro de su casa. “Estábamos aterrorizadas. Tengo un talismán que sostengo cuando tengo miedo. No dejaba de rezar una y otra vez, pero las explosiones continuaban”.

Nadiia y sus hijas lograron pasar la noche sin sufrir daños físicos, pero su apartamento sí sufrió daños. Recibió materiales de alojamiento de emergencia de Proliska, socio de ACNUR, para cubrir las ventanas rotas, una de las formas de asistencia que ofrece ACNUR en la respuesta de emergencia tras los ataques, que también incluye apoyo psicosocial y jurídico y la inscripción para recibir dinero en efectivo de emergencia que permita a las personas cubrir sus necesidades más urgentes.

En toda Ucrania, 12,7 millones de personas necesitan actualmente asistencia humanitaria, la gran mayoría en las zonas de primera línea, así como más de 2,8 millones que son personas desplazadas internas en todo el país. Sin embargo, la respuesta prevista por ACNUR para satisfacer las enormes necesidades dentro de Ucrania solo cuenta actualmente con un 41 por ciento de financiación, faltando solo un tercio del año.

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