GINEBRA – El Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, Barham Salih, instó hoy a los Estados Miembros a impulsar un cambio decisivo en la respuesta global al desplazamiento, pidiendo una reducción cuantificable de la dependencia de la ayuda a largo plazo y un compromiso renovado con la protección internacional, las soluciones, el reparto de responsabilidades y los esfuerzos de paz.
Salih hizo estas declaraciones en su primera reunión informativa con los Estados Miembros desde que asumió el cargo a principios de año, en la que expuso una ambiciosa dirección para ACNUR, incluida una agenda de reforma integral para fortalecer la eficacia.
“La asistencia humanitaria salva vidas y debe continuar donde sea necesaria”, afirmó. “Pero cuando las herramientas de emergencia se convierten en la norma a largo plazo y generaciones enteras permanecen atrapadas en la dependencia, no estamos construyendo sostenibilidad. Debemos medir el éxito por la capacidad de las personas para reconstruir sus vidas”.
Salih destacó que sigue siendo fundamental brindar protección internacional. “La responsabilidad de defender la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951 es tan importante como siempre”, indicó, y señaló que en 2026 se conmemorará el aniversario número 75 de este acuerdo histórico.
Casi 117 millones de personas se encuentran actualmente desplazadas por la fuerza, entre ellas 42,5 millones refugiadas, y la gran mayoría vive en un limbo que puede durar años o décadas, sin perspectivas significativas de solución ni posibilidades de reconstruir sus vidas. Puede que estén a salvo de la violencia inmediata, pero están excluidas de los sistemas nacionales y, a menudo, se ven forzadas a depender de la ayuda a largo plazo, lo que no debe considerarse inevitable.
Salih estableció el objetivo estratégico de reducir sustancialmente el número de personas refugiadas en situaciones de desplazamiento prolongado que dependen de la asistencia humanitaria durante la próxima década. De acuerdo a lo que señaló, para ello es necesario:
- promover la repatriación voluntaria, la integración local y el reasentamiento;
- vincular la acción humanitaria con los esfuerzos de desarrollo y paz;
- ampliar las oportunidades para la autosuficiencia; y
- fortalecer la inclusión en los sistemas nacionales.
Salih comenzó su mandato visitando varios asentamientos de desplazados, donde fue testigo de la promesa de las políticas centradas en la inclusión, así como de las necesidades acuciantes de los contextos de emergencia. En Kenia, vio los beneficios de permitir que la población refugiada trabaje, estudie y se integre. Su visita a Chad, donde las personas refugiadas siguen huyendo del conflicto de Sudán, reveló “la magnitud de las necesidades y los límites de los recursos disponibles”. Sus visitas a Türkiye y a Jordania se centraron en las personas refugiadas sirias y en las condiciones necesarias para un retorno seguro y voluntario.
Estas situaciones, añadió, reflejan la doble responsabilidad de ACNUR: “salvar vidas hoy y evitar que mañana haya personas atrapadas en un desplazamiento indefinido”.
El Alto Comisionado también anunció una revisión independiente de la gestión para reforzar la eficiencia, la rendición de cuentas y la transparencia financiera de ACNUR tras un periodo de contracción fiscal, en consonancia con las iniciativas UN80 y Humanitarian Reset. Se comprometió a establecer prioridades más claras, puntos de referencia basados en resultados y una mejor supervisión presupuestaria en tiempo real para demostrar la rentabilidad.
“No se trata de reducir la aspiración”, comentó. “Se trata de alinear la aspiración con los recursos para que las personas por las que trabajamos no paguen el precio de la ineficiencia”. ACNUR requiere 8.500 millones de dólares estadounidenses para sus operaciones en 2026, de los cuales ya se han registrado 1.574 millones.
Salih agradeció a los donantes su apoyo en 2025, pero señaló un aumento en la “asignación” de fondos – vinculando su uso a determinadas situaciones o temas – y la necesidad de una financiación más predecible y flexible. También anunció un mayor impulso a la diversificación de la financiación, que contará con el apoyo de la próxima creación de un Consejo Mundial de Directores Ejecutivos.
Salih se comprometió a establecer una colaboración práctica con los Estados miembros: “Si estabilizamos la organización, afianzamos la reforma en materia de protección y centramos los esfuerzos internacionales en soluciones duraderas, podremos ofrecer una respuesta más eficaz a las personas refugiadas, a las comunidades de acogida y a los Estados por igual”.

