RENK, SUDÁN DEL SUR – La actriz y Embajadora de Buena Voluntad de ACNUR, Kristin Davis, visitó la semana pasada Sudán del Sur para conocer de primera mano la respuesta de ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados ante la creciente emergencia provocada por la guerra en Sudán, la mayor y más devastadora crisis de desplazamiento del mundo y, aun así, una de las menos financiadas.
Durante su visita, Kristin Davis viajó al Centro de Tránsito de Renk y al paso fronterizo de Joda, donde se reunió con personas refugiadas sudanesas y sursudanesas retornadas que habían huido de la escalada de violencia, la inestabilidad y las violaciones de derechos humanos dentro de Sudán. Los combates, aún activos, siguen forzando cada día a miles de personas a abandonar sus hogares, muchas de ellas por segunda o tercera vez.
“El nivel de necesidad aquí es inmenso; la población ha sufrido un nivel de violencia y trauma inimaginables. La asistencia humanitaria urgente es absolutamente vital para las familias que huyen de esta guerra brutal”, afirmó Kristin Davis al concluir su visita a Sudán del Sur.
En el Centro de Recepción de Joda – por el que pasan aproximadamente el 70 por ciento de las personas que llegan al país –, Kristin Davis presenció cómo ACNUR y sus socios proporcionan ayuda inmediata de primera necesidad: alojamiento, atención médica, agua potable y saneamiento, además de servicios de protección.
Las instalaciones desbordadas y la grave falta de financiación están lastrando la respuesta humanitaria. En 2025, solo se recibió el 25 por ciento de los fondos necesarios para atender la emergencia en Sudán. Desde que el conflicto estalló en 2023, casi 12 millones de personas se han visto forzadas a huir de sus hogares, ya sea dentro del país o cruzando fronteras. Hoy, una de cada tres personas en Sudán está desplazada por la fuerza, y Sudán del Sur ha recibido a más de 1,3 millones de personas desde el inicio de la crisis.
En el cruce de Joda, Davis se reunió con familias procedentes de los estados sudaneses del Nilo Blanco y el Nilo Azul, huyendo de un nuevo repunte de violencia. Las personas recién llegadas describieron ataques contra la población civil, destrucción de viviendas e infraestructuras básicas y un miedo generalizado que sigue expulsando a miles de personas de sus comunidades.
Mujeres, niñas y niños representan alrededor del 80 por ciento de quienes huyen de Sudán, soportando el mayor peso de este conflicto brutal. Muchas personas han sido desplazadas en repetidas ocasiones y llegan con graves necesidades médicas y psicológicas. Las denuncias de violencia sexual, abusos y explotación continúan siendo generalizadas.
La falta de financiación ha forzado además a cerrar tres cuartas partes de los espacios seguros para mujeres y niñas en Sudán del Sur, dejando sin protección y asistencia vital a decenas de miles de supervivientes y personas en situación de riesgo. “Las mujeres me contaron la violencia que habían sufrido; necesitan protección y apoyo inmediatos”, señaló Kristin Davis.
En coordinación con el Gobierno de Sudán del Sur y diversas organizaciones, ACNUR continúa prestando apoyo a refugiados, retornados y comunidades de acogida. Recientemente, ACNUR y sus socios trasladaron a retornados sursudaneses del Centro de Tránsito de Renk al asentamiento de integración de Abukadra, donde las familias pueden comenzar a reconstruir sus vidas con seguridad y dignidad. Pero en un entorno operativo cada vez más frágil, la capacidad de respuesta roza ya el límite.
Matthew Brook, Representante de ACNUR en Sudán del Sur, advirtió: “A medida que más personas siguen llegando cada día, la asistencia humanitaria que salva vidas es esencial. Junto a las autoridades, estamos respondiendo a las necesidades urgentes en la frontera y, al mismo tiempo, trabajando en soluciones a largo plazo para quienes se ven forzados a huir y para las comunidades que los acogen. Pero sin financiación adecuada, tanto la respuesta de emergencia como las soluciones a largo plazo están en grave peligro”.
La actriz Kristin Davis añadió: “Las personas que hemos conocido no piden compasión. Están intentando sobrevivir a esta emergencia y esperan poder rehacer sus vidas en cuanto sea posible. Esta crisis exige más atención, más recursos y, sobre todo, más acción. Ahora”.
Kristin Davis colabora con ACNUR desde 2014 y fue nombrada Embajadora de Buena Voluntad en abril de 2017.

