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Los refugiados somalíes Abdulbasit y Zainab se relajan en su hogar temporal en el Mecanismo de Tránsito de Emergencia en Nyamata, Ruanda.  © ACNUR/Will Swanson

Filippo Grandi elogia a Ruanda por ofrecer alojamiento a personas refugiadas

En Ruanda, el Alto Comisionado visitó las instalaciones que brinda a las personas refugiadas y solicitantes de asilo una vía segura para salir de Libia. La historia de la pareja somalí que se enfrentó a la detención y el abuso.
Por: Eugene Sibomana y Linda Muriuki en Nyamata, Ruanda, para ACNUR
Foto: © ACNUR/Will Swanson
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Cuando Abdulbasit, su esposa Zeinab y su hija fueron evacuados por primera vez de Libia a Ruanda en 2019, no estaban seguros de qué esperar. La pareja había pasado por una terrible experiencia. En su viaje para encontrar seguridad, los refugiados de Somalia se encontraron atrapados en Libia, donde enfrentaron horribles abusos mientras estaban detenidos. “Cuando llegamos a Libia nos preocupaba estar detenidos y nunca tener libertad”, recordó Zeinab. “Había oído que Ruanda era un lugar seguro y que estaban dando la bienvenida a las personas refugiadas”, agregó.


La pareja y su hija, que nació en Libia, fueron algunas de las primeras personas refugiadas y solicitantes de asilo en ser evacuadas a Ruanda bajo un mecanismo humanitario para salvar vidas, establecido hace casi dos años por el gobierno de Ruanda, la Unión Africana y ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, con el apoyo de donantes internacionales como la Unión Europea. Fueron llevados al Mecanismo de Tránsito de Emergencia (ETM, por sus siglas en inglés) en Gashora, Ruanda, donde ACNUR les brindó alojamiento, comida, agua, atención médica, apoyo psicosocial y clases de idiomas.


“Había oído que Ruanda era un lugar seguro”, dijo Zeinab.

Desde ese vuelo inicial, unas 515 personas refugiadas y solicitantes de asilo han sido evacuadas de Libia al ETM. El grupo permanece en la instalación de tránsito mientras se buscan soluciones a largo plazo. Del grupo, hasta ahora, al menos 260 personas refugiadas y solicitantes de asilo han sido reasentadas en países como Canadá, Francia y Noruega.

Durante una visita de tres días a Ruanda, el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, Filippo Grandi, fue al centro de tránsito y se reunió con Abdulbasit y Zeinab, así como con otras personas refugiadas, quienes describieron sus viajes y cómo ha sido la vida en el ETM.


Hablé con algunos adolescentes no acompañados y con una familia de Somalia. Muchos de ellos tienen historias desgarradoras de abuso y tortura, incluso de largas detenciones e incertidumbre, de desesperación, y este es un momento en el que también pueden tratar de superar parte de ese trauma”, señaló Grandi. El Alto Comisionado elogió al Gobierno de Ruanda, y también al de Níger, el otro país que acoge a las personas refugiadas y solicitantes de asilo evacuadas de Libia, por su continua solidaridad y generosidad, dando esperanza a las personas refugiadas y solicitantes de asilo vulnerables en África que necesitan con urgencia protección y seguridad.


Hablé con algunos adolescentes no acompañados y con una familia de Somalia. Muchos de ellos tienen historias desgarradoras de abuso y tortura", señaló Filippo Grandi, Alto Comisionado. 

Realmente quiero agradecer particularmente al Gobierno de Ruanda”, expresó Grandi, quien también se reunió con el presidente del país en Kigali durante el viaje. “Fue iniciativa del presidente Paul Kagame lanzar el ETM en Ruanda hace unos años y, por supuesto, seguiremos necesitando este mecanismo mientras la situación en Libia siga siendo tan difícil como lo es ahora”, añadió.

Para Abdulsabit y Zeinab, la vida en Ruanda les ha brindado seguridad y tranquilidad. La pareja recientemente dio la bienvenida a una segunda hija. Después de cinco años de huida constante, peligro e incertidumbre, Abdulsabit tiene la esperanza de que su joven familia pronto llegue a la próxima y última parada en su viaje hacia un nuevo hogar permanente.

Estoy muy feliz”, compartió Abdulsabit, “como padre, soy responsable de mi familia. Estaba muy preocupado porque habíamos estado esperando nuestro caso de reasentamiento. Pero nunca me rendí y siempre le dije a mi esposa que no se rindiera”.


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