Kiev – El recrudecimiento de los ataques rusos en toda Ucrania está causando un aumento de víctimas civiles, obligando a miles de personas a abandonar sus hogares y dificultando gravemente las operaciones humanitarias en el país, mientras la guerra a gran escala entra en su quinto año.
El pasado 20 de mayo, un almacén en Dnipró, en el este de Ucrania, alquilado por ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, fue alcanzado directamente por un misil durante un ataque aéreo ruso contra la ciudad. El bombardeo causó al menos dos muertos, dejó varios heridos y provocó daños de consideración, destruyendo unos 900 palés de artículos de primera necesidad y material de refugio —valorados en más de un millón de dólares— que estaban listos ser distribuidos entre personas desplazadas y afectadas por la guerra en las zonas del frente.
ACNUR ha trasladado sus condolencias a los familiares de las víctimas y a todas las personas afectadas ataque, así como por el conjunto de bombardeos contra civiles.
Se trata del primer ataque contra una instalación de ACNUR desde el inicio de la invasión rusa a gran escala. Además de privar a miles de personas de ayuda esencial, este tipo de acciones debilita la respuesta humanitaria en un momento en el que las necesidades son más acuciantes que nunca.
El ataque contra el almacén se produce en medio de una escalada más amplia de bombardeos en todo el país. Solo esta semana, ataques mortales han alcanzado las regiones de Sumi y Chernígov, en el norte de Ucrania. El pasado fin de semana, otra ofensiva de gran envergadura sobre Dnipró y Odesa causó decenas de muertos y heridos. Menos de una semana antes, un ataque combinado con drones y misiles sobre Kiev provocó el derrumbe de un edificio residencial y la muerte de al menos 25 personas.
Según la Misión de Vigilancia de los Derechos Humanos en Ucrania, al menos 815 civiles han muerto y 4.174 han resultado heridos en los cuatro primeros meses del año, lo que supone un incremento del 21 % respecto al mismo periodo de 2025.
Al mismo tiempo, los desplazamientos forzosos y las evacuaciones desde las zonas cercanas al frente continúan sin tregua. Desde comienzos de 2026, cerca de 47.000 personas evacuadas han pasado por centros de tránsito apoyados por ACNUR, aunque se estima que la cifra real es mayor, ya que muchas familias huyen sin registrarse en estas instalaciones. La mayoría llega con escasas pertenencias y en situaciones de especial vulnerabilidad, como personas mayores, con movilidad reducida o con discapacidad.
ACNUR y sus organizaciones socias siguen prestando apoyo a las familias recién evacuadas y a las afectadas por la guerra mediante la entrega de materiales de emergencia para refugio, ayudas económicas y asistencia legal y psicosocial.
La organización también alerta del creciente peligro al que se enfrentan los trabajadores humanitarios que operan cerca de la línea del frente. La semana pasada, dos convoyes de la ONU claramente identificados fueron alcanzados por drones en incidentes distintos: un camión que transportaba ayuda en la región de Dnipropetrovsk, cuyo conductor se recupera de sus heridas, y otro convoy que se dirigía a Ostriv, una de las zonas más castigadas de la región de Jersón, que, por fortuna, no dejó víctimas.
ACNUR rinde homenaje al coraje, la dedicación y la perseverancia de los trabajadores humanitarios y voluntarios que continúan prestando asistencia vital pese a los enormes riesgos y las condiciones extremas. Su labor sigue siendo imprescindible para millones de personas afectadas por la guerra. Los ataques reiterados contra personal humanitario constituyen una clara violación del derecho internacional humanitario: ni la población civil ni quienes prestan asistencia humanitaria deberían ser jamás objetivo de ataques.

