GINEBRA – Las personas refugiadas en África oriental y meridional permanecen en el exilio durante un periodo medio cercano a los 16 años, de acuerdo con un nuevo análisis de ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, que subraya la urgente necesidad de ampliar las soluciones.
El análisis, basado en los datos de registro de ACNUR entre 2001 y 2025, muestra que el desplazamiento en la región rara vez es de corta duración. A finales de 2025, 6,4 millones de personas refugiadas y solicitantes de asilo figuraban en los registros de ACNUR en toda la región. Muchas habían huido de guerras, inestabilidad y persecución en países como Sudán, Sudán del Sur y Somalia, y siguen siendo acogidas principalmente por países vecinos como Uganda, Etiopía y Kenia. Los datos formarán parte del informe de Tendencias Globales de ACNUR 2025, que se publicará el 11 de junio.
“El asilo salva vidas, pero tras casi 16 años viviendo en una especie de limbo, las personas refugiadas necesitan algo más que ayuda: necesitan esperanza, oportunidades y una perspectiva de futuro”, afirmó Mamadou Dian Balde, Director Regional de ACNUR para África Oriental y Meridional. “Debemos avanzar más rápido hacia soluciones reales, ayudando a las personas refugiadas a regresar a sus hogares cuando sea seguro hacerlo, y garantizando que quienes no puedan volver, tengan acceso a la educación, al empleo, a medios para mantenerse por sí mismos y a la posibilidad de contribuir a sus comunidades”.
Los datos muestran que la mayoría de las personas refugiadas y solicitantes de asilo registradas en la región continúan desplazadas mucho tiempo después de la emergencia inicial: tres de cada cuatro siguen desplazadas cinco años después, y casi dos de cada cinco siguen en situación de asilo 20 años más tarde.
La niñez y la juventud se encuentran entre las más afectadas. Las personas refugiadas y solicitantes de asilo registradas antes de cumplir los cinco años permanecen en el exilio durante más de 18 años en promedio. Esto implica que muchos atraviesan la primera infancia, la educación primaria y secundaria, y llegan a la edad adulta sin haber encontrado una solución.
“Ningún niño debería crecer con su futuro empañado por la incertidumbre”, añadió Balde. “Toda una generación de niños refugiados comienza su vida adulta en el exilio. La juventud refugiada necesita acceso a los sistemas educativos nacionales, documentación, formación y oportunidades que les permitan desarrollar su potencial, ahí donde se encuentren y contribuir a las sociedades de acogida.
El análisis también muestra que las familias más numerosas permanecen en situación de asilo durante más tiempo, lo que refleja la complejidad de encontrar soluciones para hogares completos. Los hogares unipersonales continúan como refugiados o solicitantes de asilo durante un periodo medio de poco menos de seis años, mientras que las familias de cinco o más miembros lo hacen durante cerca de 19 años.
Las mujeres y las niñas permanecen asimismo en situación de asilo durante un periodo promedio de casi 17 años, frente a algo más de 14 años en el caso de los hombres y los niños; una pauta que a menudo refleja diferencias en los riesgos de protección, responsabilidades familiares y obstáculos a la movilidad. De acuerdo con ACNUR, los resultados apuntan a que el impacto del desplazamiento sobre mujeres y menores puede prolongarse durante una generación o más, sentando las bases para una dependencia de la ayuda humanitaria que puede extenderse a varias generaciones.
Los países de acogida en África oriental y meridional continúan mostrando solidaridad y proporcionando protección a millones de personas refugiadas pese a contar con recursos limitados. ACNUR hace un llamamiento a los donantes, a los actores del desarrollo y al sector privado para que refuercen su apoyo, de modo que las personas refugiadas y las comunidades que las acogen puedan reconstruir sus vidas y prosperar juntas con dignidad.
Nota para editoras y editores
El análisis se basa en datos de los sistemas de registro y gestión de casos de ACNUR correspondientes a personas refugiadas y solicitantes de asilo registradas en África oriental y meridional entre 2001 y 2025. Realiza un seguimiento de cada persona desde su primer registro hasta el cierre de su expediente, ya sea por haber alcanzado una solución duradera, por un cambio de estatus legal, por fallecimiento o por motivos administrativos.
Las cifras deben interpretarse como orientativas y no como datos exactos. Los cambios de estatus suelen registrarse durante ejercicios de verificación o revisiones de la calidad de los datos de registro, lo que significa que la fecha de cierre consignada en el sistema no siempre coincide exactamente con el momento en que cambió la situación de la persona.
Un análisis más detallado y las cifras actualizadas sobre desplazamiento forzado a escala mundial estarán disponibles en el próximo informe de Tendencias Globales de ACNUR, que se publicará el 11 de junio.

