Ene 30
Una vista del mar Mediterráneo desde la ciudad siciliana de Catania, Italia. © ACNUR/Alessio Mamo

ACNUR: Las tragedias en el mar evidencian la urgente necesidad de adoptar un nuevo enfoque en el Mediterráneo

El siguiente comentario puede atribuirse a Ruven Menikdiwela, Alta Comisionada Auxiliar para la Protección de ACNUR.
La reciente serie de trágicos naufragios e incidentes marítimos registrados en el Mediterráneo nos recuerda de manera cruda la urgente necesidad de adoptar medidas más firmes y concertadas para evitar nuevas pérdidas innecesarias de vidas humanas entre las personas que huyen desesperadamente en busca de protección.

Dos incidentes recientes cerca de Lampedusa y Malta cobraron la vida de 51 personas, dejando 61 supervivientes y dos personas aún desaparecidas. Los informes sobre otros posibles incidentes en el mar Mediterráneo durante la última semana pueden significar que estas cifras son una estimación a la baja del número real de víctimas mortales.

Los viajeros están tan desesperados que se embarcan en gran número en travesías en las que sus posibilidades de supervivencia penden de un hilo. Y no se trata de casos aislados, sino de parte de una sombría tendencia que continúa cada año a pesar de los repetidos llamamientos para abordar las razones por las que las personas emprenden estos viajes y salvar sus vidas en el mar.

El Mediterráneo sigue siendo la principal ruta utilizada por las personas que intentan llegar a Europa y, al mismo tiempo, una de las más mortíferas del mundo. Solo en 2025, más de 146.000 personas cruzaron a Europa por todas las rutas marítimas, mientras que 1953 personas fueron registradas como fallecidas o desaparecidas, de acuerdo con datos de ACNUR, las autoridades y sus socios.

Las últimas tragedias se produjeron durante el ciclón Harry, que azotó Túnez, Malta y el sur de Italia y perturbó gravemente las operaciones de rescate. Según se informa, las llamadas de socorro carecían de ubicaciones precisas debido al mal tiempo, lo que afectó a la capacidad de proporcionar rescate y asistencia inmediatos, y garantizar un desembarque oportuno en un lugar seguro.

ACNUR sigue colaborando con los Estados, los socios y las comunidades para identificar las necesidades de protección en las primeras etapas del viaje y ofrecer alternativas a los peligrosos desplazamientos posteriores. A esto lo denominamos “enfoque basado en rutas”, y debe incorporar un mayor acceso al asilo, a los servicios de protección y a soluciones a más largo plazo para las personas refugiadas y migrantes dondequiera que se encuentren. Los incidentes también demuestran la necesidad de programas más regulares que permitan el paso seguro de los refugiados y solicitantes de asilo a terceros países, y opciones viables en los países de asilo y tránsito. Estos programas son actualmente limitados en número y podrían ampliarse con relativa facilidad. A pesar de las abrumadoras necesidades, en 2025 se reasentaron menos de 3.000 personas refugiadas procedentes del norte de África, y los lugares se limitaron únicamente a las personas más vulnerables.

Estos terribles naufragios no pueden aceptarse como inevitables. Son evitables. Se están perdiendo vidas porque, con demasiada frecuencia, las alternativas seguras y las opciones de protección viables están fuera de alcance. No podemos permitir que el Mediterráneo siga siendo un cementerio para quienes buscan protección. Solo una nueva acción colectiva decidida evitará nuevas tragedias.

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