Antes de que la guerra a gran escala llegara a su ciudad, la Dra. Inna Soldatenko llevaba la vida por la que había trabajado duro y con la que había soñado: era reumatóloga especialista en Járkov, al noreste de Ucrania; profesora asociada encargada de ensayos clínicos en una universidad de prestigio; y madre de dos hijas.
Dejar Ucrania nunca formó parte de sus planes.
“Antes de la guerra, pensaba que había conseguido todo lo que quería”, cuenta. “Tenía mi carrera, mi familia, mi hogar. Nunca se me pasó por la cabeza irme”.
Entonces, de la noche a la mañana, todo cambió.
El 23 de febrero de 2022, Inna terminó de trabajar, recogió a su hija de la escuela, hizo la cena y preparó una clase para sus estudiantes. A la mañana siguiente, se despertó con el estruendo de las explosiones.
En cuestión de días, a medida que los combates se intensificaban y los edificios a su alrededor eran destruidos, ella y su familia – sus hijas, sus padres y su gato – huyeron de Járkov con solo unos pocos documentos y pertenencias, pensando que era “lo necesario para un par de días”.
Tras conducir durante más de 26 horas a través de Ucrania, Moldavia y Rumanía, Inna y su familia fueron acogidos por desconocidos que compartieron con ellos comida, protección y amabilidad.

El pequeño automóvil que llevó a Inna, a sus dos hijas, a sus padres y a sus escasas pertenencias a través de Europa.
© Inna Soldatenko
“Todavía los recuerdo”, comenta refiriéndose a las personas voluntarias que “decidieron ayudarnos, como si fuéramos parte de la familia”.
Tras viajar a Bulgaria, Inna volvió a ponerse en contacto con amistades que había conocido años atrás en Londres. Luego llegó al Reino Unido a través del programa Homes for Ukraine (Hogares para Ucrania), una iniciativa de acogida impulsada por la comunidad que permite a personas de todo el Reino Unido acoger a personas ucranianas que huyen de la guerra, ofreciéndoles un alojamiento seguro y la oportunidad de reconstruir sus vidas.
Este programa, junto con otras medidas que el Gobierno del Reino Unido implementó rápidamente, abrió las puertas de la protección a más de 260.000 personas de Ucrania. Aunque algunas han abandonado el Reino Unido desde entonces, muchas permanecen aquí, y más de 60.000 tienen empleo en diferentes sectores económicos, con más personas encontrando trabajo cada mes.
Para Inna, esa acogida y esa oportunidad se convirtieron en el punto de partida para reconstruir su vida – y para la comunidad local, la oportunidad de contar con una médica, compañera de trabajo y vecina dedicada.
Al llegar a Londres en mayo de 2022, Inna cont que se sintió bien recibida en el Reino Unido “desde el primer momento”, encontrando personas en todas partes: “en las oficinas de empleo, en las consultas de medicina general, que estaban dispuestas a ayudar”.
Al igual que muchas personas que se ven forzadas a huir a otro país, Inna se enfrentó a obstáculos para volver a ejercer su profesión, entre ellos el idioma y la falta de reconocimiento de sus títulos. Así que, en su lugar, comenzó a desempeñar un puesto administrativo en el Servicio Nacional de Salud (NHS, por sus siglas en inglés) del Reino Unido, en el Lewisham and Greenwich NHS Trust, al sureste de Londres.
Paso a paso, Inna se recuperó: trabajando mientras se adaptaba a un nuevo país y un nuevo empleo, cuidando de sus hijos y de sus padres mayores, y superando el trauma de la guerra.
Lo que marcó la diferencia fueron las personas.
Los compañeros de Inna en el NHS se convirtieron en su “familia del trabajo”. La ayudaron con su inglés, le infundieron confianza y la animaron a presentarse a los exámenes necesarios para ejercer como médica en el Reino Unido.
“Creían en mí mucho más de lo que yo creía en mí misma”, recuerda.
Aprobó todos los exámenes requeridos y llegó a ser médica especialista en reumatología – la profesión que había elegido – en el Trust, volviendo a atender directamente a los pacientes.

La Dra. Inna Soldatenko en el Queen Elizabeth Hospital de Londres en marzo de 2026.
© UK for UNHCR/Samin Saadat
El viaje de Inna no terminó ahí. Además de su propio trabajo, y junto con otros profesionales de la salud desplazados, ayudó a crear una red – la Ukrainian Medical Charity – que se ha convertido en una comunidad nacional que apoya a médicos, enfermeros y trabajadores de la salud refugiados para que accedan a oportunidades de empleo en el NHS.
La labor de defensa y la experiencia de Inna también han contribuido a dar forma al Programa de Empleo para Refugiados del NHS, que ayuda a personas refugiadas de diversos orígenes a encontrar una variedad de puestos en el servicio médico del Reino Unido.
“Las personas refugiadas quieren aportar algo a este país, y nosotros tenemos el deber de acogerlas”, afirma Kathleen, enfermera clínica especialista en reumatología y amiga de Inna.
Hoy en día, Inna combina el trabajo y la vida familiar “como cualquier persona normal”.
Lo que más le ha marcado es el poder de la acogida – algo que ha experimentado en diferentes países, nuevos barrios, pasillos de hospitales y durante almuerzos compartidos – y la convicción de que, cuando a las personas se les brinda protección y oportunidades, pueden contribuir de maneras extraordinarias.
“Cuando te ves forzada a huir, es como si te cortaran las raíces”, señala Inna. “El NHS y las personas que me rodean me ayudaron a echar otras nuevas. Esa estabilidad, esa amabilidad… lo cambia todo, como la luz del sol en tu jardín”.

