Abr 03

Los primeros en intervenir: Qué hace ACNUR ante una emergencia

Cuando estalla una crisis y las personas se ven forzadas a huir de sus hogares, ACNUR está ahí para brindar protección y asistencia vital. Así es como lo hacemos.

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Cuando estalla una guerra, se reaviva un conflicto latente o se desata una catástrofe, las personas se ven forzadas a abandonar sus hogares y pertenencias de un momento a otro. Si logran ponerse a salvo, pueden encontrarse sin nada más que la ropa que llevan puesta.

La labor de ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, es estar a su lado y asegurarse de que reciben la ayuda y el apoyo que necesitan.

ACNUR lleva respondiendo a crisis humanitarias desde su creación hace casi 75 años, después de la Segunda Guerra Mundial. Tan solo el año pasado respondimos a 43 emergencias, 26 de ellas nuevas. Con equipos en más de 130 países y reservas de ayuda de emergencia estratégicamente situadas en almacenes de todo el mundo, podemos movilizar personal capacitado y suministros para un millón de personas en las 72 horas siguientes al surgimiento de una emergencia.

¿Cómo estamos preparados?

Responder a tal escala y velocidad depende de una preparación meticulosa. Nuestras oficinas en todo el mundo hacen un seguimiento constante de acontecimientos como disturbios políticos, conflictos y la amenaza de fenómenos meteorológicos extremos y desastres naturales para evaluar el riesgo de que un gran número de personas se vean forzadas a huir y necesiten ayuda. Cuando existe ese riesgo, trabajamos con los gobiernos y otros socios para desarrollar planes de contingencia y reforzar su capacidad de respuesta ante una emergencia.

Mantenemos nuestros almacenes abastecidos de artículos esenciales como tiendas de campaña, mantas y colchonetas. Además de los almacenes mundiales en Camerún, Dinamarca, Ghana, Kenia, Panamá, Emiratos Árabes Unidos y Uzbekistán, también situamos suministros cerca de las zonas de alto riesgo. Así lo hicimos en el Líbano en 2024, antes de la escalada de los ataques aéreos, y en Ucrania y sus vecinos antes del comienzo de la invasión rusa a gran escala en 2022.

Personal de ACNUR en un almacén de Beirut, Líbano, rodeado de tarimas con artículos de ayuda humanitaria en octubre de 2024.
© ACNUR/Ximena Borrazas

Cuando es factible, nos aseguramos de que existan disposiciones para distribuir rápidamente ayuda en efectivo si se produce una crisis. Ayudamos a las comunidades que corren el riesgo de verse forzadas a huir a prepararse para lo peor, manteniéndolas informadas y garantizando la disponibilidad de servicios como protección, alojamiento, salud y educación en las zonas susceptibles de recibirlos.

Además, contamos con un grupo de personal altamente capacitado, el Equipo de Respuesta de Emergencia (ERT, por sus siglas en inglés), que está listo para dejarlo todo y desplegarse en cualquier lugar del mundo en un plazo de 72 horas. Refuerzan nuestra fuerza de trabajo global – el 91 por ciento de la cual ya se encuentra sobre el terreno – con experiencia en áreas como gestión de campamentos, atención médica y logística. El personal de ERT recibe formación adicional en primeros auxilios, respuesta a amenazas contra la seguridad y cómo trabajar en entornos complejos y desafiantes.

“La formación te prepara emocional y psicológicamente para situaciones muy estresantes”, explica Vivien Nieme, miembro del ERT quien dirige una oficina de campo de ACNUR al norte de Costa Rica.

Nieme había estado siguiendo los acontecimientos en Líbano el pasado octubre cuando recibió la llamada de que la enviaban ahí para coordinar la respuesta de protección. “Me alegré de poder hacer algo, pero tuve que gestionar los sentimientos de mi familia”, recuerda. “Le dije a mi mamá que iba a un lugar totalmente seguro, pero por dentro sabía que no había ningún lugar totalmente seguro”.

¿Cómo responder cuando estalla una emergencia?

Garantizar el acceso a la seguridad

La prioridad inicial es garantizar que las personas puedan llegar a un lugar seguro. “Se empieza por la protección: asegurarse de que las comunidades, mientras huyen de un territorio, tienen un paso seguro para cruzar a otro país y acceder al asilo”, explica Simon Girmaw, Oficial de Emergencias de ACNUR.

Cuando un número significativo de personas empieza a huir a través de una frontera, nuestro personal se desplaza para asegurarse de que pueden cruzar de forma segura, averiguar más sobre la situación de la que huyen y conocer los peligros que han experimentado en el camino. Cuando es necesario, pedimos a los gobiernos que admitan a las personas refugiadas y no las devuelvan a un país donde sus vidas correrían peligro, o donde pensamos que podrían ser torturadas o sufrir abusos.

Proporcionar asistencia vital

El siguiente paso suele ser establecer un centro de tránsito temporal donde podamos responder a las necesidades urgentes de alimentos, agua, higiene, atención médica básica y alojamiento.

Rápidamente proporcionamos a las familias kits con artículos de supervivencia como mantas para mantenerse calientes, tiendas o lonas para protegerse de los elementos y bidones para almacenar agua potable.

Personal de ACNUR registra a personas refugiadas congoleñas que han llegado a Rugombo, Burundi, tras huir de la violencia en la República Democrática del Congo en marzo de 2025.
© ACNUR/Charity Nzomo

También registramos y documentamos a los recién llegados, algo que parece solo un procedimiento, pero que es vital para que reciban más ayuda en las semanas y meses siguientes, así como para prevenir fraude y apoyar la gestión de las fronteras. Al hacerlo, nuestro personal busca personas que necesiten atención especializada, como niñas y niños separados de sus padres, mujeres embarazadas o supervivientes de torturas. Posteriormente los remiten para que reciban tratamiento médico, consejería, asistencia jurídica o cualquier otra ayuda adicional que necesiten.

“Lo primero que hay que hacer es recopilar información”, señala Nieme. “Compartes esa información con los socios para que podamos decir: ‘estas son las necesidades vitales en las que tenemos que centrarnos’”.

Encontrar un hogar temporal

Tan pronto como es posible, ayudamos a trasladar a las personas refugiadas a lugares seguros, lejos de la frontera, donde pueden encontrar más servicios y alojamiento a más largo plazo. Trabajamos con las autoridades para alojar a los refugiados en ciudades, pueblos y aldeas donde puedan llevar una vida más normal.

En lugar de construir desde cero, trabajamos con gobiernos y socios de desarrollo para ampliar y reparar las infraestructuras existentes, como escuelas, clínicas, carreteras y sistemas de abastecimiento de agua. Esto beneficia a las comunidades y economías locales y facilita a las personas refugiadas el acceso a servicios, a encontrar trabajo o a poner en marcha sus propios negocios.

La mayoría de las personas refugiadas (alrededor del 78 por ciento) se trasladan a pueblos y ciudades, pero cuando esto no es posible, ayudamos a diseñar campamentos o asentamientos con alojamientos duraderos que puedan resistir condiciones meteorológicas extremas, y donde los refugiados puedan encontrar agua potable, sanitarios, instalaciones médicas y oportunidades para ganarse la vida.

Trabajar con socios

Colaborar con un amplio abanico de socios es vital. Reunimos a las autoridades nacionales y locales, otras agencias de la ONU, ONG internacionales y locales, y organizaciones dirigidas por refugiados, y trabajamos juntos para identificar necesidades y establecer prioridades.

Girmaw describe a ACNUR como “un catalizador para garantizar que quienes tienen que estar alrededor de la mesa a la hora de responder a las emergencias estén ahí”.

Mientras nosotros lideramos la respuesta global para las personas refugiadas, otras organizaciones asumen el liderazgo en áreas específicas en función de su experiencia. Por ejemplo, el Programa Mundial de Alimentos es nuestro principal socio en el suministro de alimentos a la población refugiada, mientras que a menudo colaboramos con UNICEF en la protección de la infancia y la educación de los refugiados.

Movilización de fondos

Aunque recibimos generosos fondos de particulares, empresas y filántropos, las donaciones voluntarias de los gobiernos financian la mayor parte de nuestro trabajo. Gran parte de esa financiación se destina a usos específicos, mientras que nosotros dependemos de donaciones flexibles y sin restricciones para financiar nuestro trabajo cuando se producen nuevas emergencias. Esto nos permite transferir fondos directamente a nuestros equipos locales para que puedan instalar albergues, entregar ayuda y registrar a las personas que necesitan nuestra ayuda.

Buscamos constantemente formas de hacer rendir más ese dinero. Por ejemplo, estamos ampliando el uso de proveedores locales de artículos de socorro para ahorrar en gastos de transporte, y utilizamos escáneres biométricos del iris o de las huellas dactilares al registrar a las personas refugiadas para garantizar que la ayuda se entrega solo a quienes la necesitan y reducir el fraude.

Un miembro del personal de ACNUR habla con familias procedentes de Líbano en el paso fronterizo de Jdaidit Yabous, en Siria, en septiembre de 2024.
© ACNUR/Ola Kabalan

Si no tenemos fondos para responder a una emergencia, las consecuencias son duras, señala Nieme, Oficial de Protección desplegada en Líbano. “La falta de recursos significa que se pueden salvar menos vidas”, comenta. “Significa que no hay ropa [de abrigo] para la niñez, significa que hay personas sin alojamiento, a la intemperie, a 5°C… cada vez que no tenemos recursos suficientes, se traduce en personas que no van a salir adelante”.

Si no hay ayuda disponible, las personas que ya han huido una vez puede que no tengan más remedio que seguir desplazándose, afirma Girmaw. “Entonces si estamos expandiendo la crisis a más territorios… se producirá un efecto dominó”.

Millones de personas refugiadas y desplazadas en todo el mundo corren el riesgo de perder el acceso a la ayuda vital debido a los brutales recortes en la financiación humanitaria mundial. ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, tiene los conocimientos, la experiencia y la determinación para seguir protegiendo a las personas que se han visto forzadas a huir, pero necesitamos urgentemente que los donantes –particulares, empresas y gobiernos – den un paso al frente. Por favor, dona hoy para ayudarnos a llegar a las personas más vulnerables. Hay vidas que dependen de ello.

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